Las máscaras del MIEDO

Confesiones de un HR Managergestion de conflictos

 Me contaba uno de los jefes de línea que ahora Manuel el responsable de producción, estaba más calmado, hace unos meses se había quedado sin voz gritándole a un empleado, era un hombre autoritario, la gente tenía que realizar el trabajo como él decía y no admitía ninguna equivocación, bueno las suyas si, iba siempre con la amenaza por delante, o se bajaban los costes o nos íbamos todos a la calle, colocando al gerente como el malo de la película.

 

 Era curioso ver como cuando estaba el gerente y en las juntas de accionistas se comportaba de manera diferente, cambiaba como un camaleón, se movía constantemente en la dualidad,  con una pésima gestión emocional, parecía que apretaba un botón y salía disparada toda su Irá.

  Cuantas veces le sugerí  que tenía razón en lo que decía pero que le perdían las formas, los chillidos, las pataletas. Pero  lo que es aún peor es que el anterior responsable de recursos humanos y el gerente lo mantenían en ese puesto sabiendo como trataba a la gente.

 Todos lo temían pero no lo respetaban en absoluto. Por donde pasaba generaba mal ambiente y el equipo se resentía. Cuantas veces dejo a Ana, su jefa de equipo, enojada tras sus palabras destructivas, y cuántas veces tuve que ir a levantar la moral del equipo después de su paso.

 ¿Cómo una sola persona creaba tanto malestar y angustia?, él no era consciente del clima laboral y las relaciones tóxicas que generaba con esas actuaciones, no era cuestión de trabajar más o menos, era cuestión de respecto hacia los demás y tratar a los empleados como personas.

 Aún me pregunto que será de Manuel, si seguirá chillando a sus empleados y faltándoles al respeto.

 Pero ¿qué hay detrás de ese comportamiento?

 Más tarde entendí mejor a Manuel y lo que le pasaba… no sin antes preguntarme,

 ¿qué hacia a esa persona comportarse de esa manera tan poco ética y destructiva?

 Tengo que reconocer que al principio me afectó su comportamiento pero poco a poco lo fui superando, aceptándolo como era, en el fondo era buena persona, el miedo y su inseguridad hacían el resto.

 Yo conseguí entenderlo gracias a una explicación que me dio mi Coach sobre este tema en el Curso de Gestión de conflictos

 Espero que con la explicación que viene a continuación tú también detectes qué hacía que se comportase de esta manera. Y cual es tu manera de enfrentarte a los conflictos.

 coaching conflictos

 Bien, las personas que no llegan a controlar sus miedos internos, son siempre vulnerables a todo lo que les pase exteriormente, sus propios miedos harán que cualquier estímulo fuera de su control los derribe, lo exterior se hace gigante y peligroso para ellos. ¿Pero cuáles son esas mascarás?, te preguntarás. Bien el miedo se enmascara de 3 maneras:

 La primera es en el área de la percepción y la rigidez. Toda persona rígida en la manera de pensar es una persona con miedo, la rigidez es una manera cerrada de ver la realidad, no abrimos la posibilidad de ninguna alternativa, la gente que lleva esa mascara puesta no dialoga, polemiza, siempre te dirá su posición y en lugar de crear unidad dividirá a la gente para que no tenga el control.

 Las personas bajo está máscara, como es el caso de Manuel, parecen muy seguras, tienen una manera muy cerrada de entender la realidad, lo suyo es lo mejor, lo que el cree es la verdad, les gusta la superioridad y son agresivos verbal y no verbalmente cuando te acercas a proponer algo, pero en el fondo son personas llenas de complejos, sobre todo de inferioridad, no pueden aceptar los cambios, no se abren a otra posibilidad de realizar las cosas ya que terminarían perdiendo el control, se sentirían perdidos y fuera de su círculo de confort, tienen verdadero pánico a los cambios y se cierran en banda. ¡Tienen miedo a no saber manejarlos!.

 Recuerda que somos gente de hábitos. Las organizaciones que tienen este tipo de líderes, son rígidas y sin grados de libertad, son de ordeno y mando.

 Las palabras típicas de esté tipo de personas son: no quiero, no puedo, esto siempre se hizo así, de esta manera, yo no pienso cambiar, soy así, que se le va hacer o estas conmigo o contra mi, etc. ¿Identificas líderes de este estilo en tu organización?.

 La segunda máscara es el apego. Me aferro a las cosas y a la gente porque me dan seguridad, todo está bien, las personas con apego son dependientes y si les falta esa seguridad, ese cariño de su equipo se sienten mal, alicaídos, tristes.

 Se encierran en su mundo, en su burbuja, para que la realidad no les haga daño. Su sensibilidad es tan vulnerable que si les falta ese afecto y cariño por parte de quienes le rodean se rompen, no están bien.

 Son personas apegadas a las ilusiones, no se abren a la vida ni hacen las cosas como ellos quieren, dejan que los demás les digan lo que tienen y deben hacer. Se apegan a las seguridades, no emprenden nada nuevo y descuidan sus necesidades por sus seguridades.

 El precio que pagan estás personas con este miedo es no vivir su propia vida, ir contra sus valores. Se dejan llevar por el viento que sopla con tal de no entrar en enfrentamientos, son permisivas siempre que no hieran sus sentimientos, les gusta estar rodeados de gente en el trabajo. Si miras a tu alrededor verás muchas personas bajo esta mascara.

 La tercera mascara es la desconfianza en uno mismo. Estas personas tienen miedo a los demás, no se arriesga a hacer, por lo que puedan pensar los demás, -¡que dirán los demás de mi!-. Están instalados en el no actuar, en la indecisión, el miedo a equivocarse está arraigado en ellos y es  por este motivo que sostienen las decisiones,  viven continuamente en una dualidad, de esta manera no ponen sus fuerzas en sus acciones, esperan que sean los otros los que tomen la iniciativa y se equivoquen.

 Se mueven, actúan y se expresan por cómo los demás van a juzgarlos, son su propio juez y verdugo. Estas personas suelen ser postergadoras y culpan a los demás con tal de salvarse ellos.

 Como ves, detrás de muchas conductas se esconde el miedo, y por desgracia en las empresas hay muchos líderes que se colocan estas máscaras para poder sobrevivir y sobreponerse a sus miedos.

 Ya que para ellos todo es un conflicto. El miedo nos prepara al ataque o la huida, a la acción o la parálisis, a la rebelión o la sumisión, el miedo no es malo en si, todo depende de nuestra gestión del mismo, ésta lo convertirá en beneficioso o desastroso para nosotros, y ese miedo es precisamente el que nos ayudó antiguamente a sobrevivir. Es una emoción y como tal su gestión es primordial.

¿Qué pasaría si nos hiciéramos amigos de nuestros miedos? ¿Cómo cambiaría tu manera de encarar los conflictos y tu manera de actuar?

 

 

 

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